"Hola bienvenido ¿Qué película desea ver?"
Por lo general así es como inicia nuestra aventura en un día cualquiera que por asares del destino se nos ocurre ir al cine. La cuestión pinta muy simple: vas al cine, pides los boletos para la película que quieres ver, compras palomitas y refrescos o algunas otras chucherias e ingresas a la sala donde te sientas para disfrutar de un momento de entretenimiento, pero en realidad para muchos asistentes no es tan sencillo, sobre todo porque cada cabeza es un mundo y algunas personas parece que vienen de otro planeta, viven a su propio ritmo y utilizan su propio lenguaje que para algunos trabajadores parece indescifrable, digamos que su mente y sus acciones son incomprensibles, en sí su lógica no tiene límites a la hora de pedir un servicio e incluso exigir cosas que no son posibles y todavía se molestan porque sus expectativas no son llenadas, solo porque su raciocinio no funciona como la mayoría. Resultando en malos ratos, situaciones graciosas e incómodos momentos.
A continuación eh reunido algunas anécdotas de empleados de cine que nos cuentan algunas vicisitudes a la hora de atender a algunos de estos peculiares clientes:

